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13 noviembre 2009

MI PRINCIPE MURCIELAGO











Me crié en el campo, en una casa que había sido torre vigía de una estancia de Juan Manuel de Rosas. Mi abuelo la conoció allá por los años 40 y se enamoró. Primero empezó a trabajar como peón y en los años 60 gracias al esfuerzo de toda la familia, la compró.
Se llamaba Estancia La Angélica. Tenía una entrada de 1 kilómetro desde la ruta hasta la casa que estaba hecha por dos filas de eucaliptos que él mismo había plantado. En estas 150 hectareas podías encontrar una cantidad fantástica de especies de árboles, arbustos, plantas florales y frutales. Su anterior dueño, gente de la alta sociedad de Capital Federal, la familia Servini, había contratado un paisajista para su decoración.
Tenía tres casas y dos galpones enormes. Mi abuelo dividió el campo en tres partes y se las entregó a sus hijos, a nosotros nos tocó la parte central con mi querida torre.
Tenía dos pisos y un mirador. En el primer piso estaban el comedor, el baño y la cocina, esta última era una estructura adosada en los años 20 junto con el baño, de techo bajo y forma rectangular, tenía unas ventanas alargadas que deban a la madreselva del patio delantero, detrás de la madreselva se podía ver el monte de frutales y más alla la ruta 54. El comedor era original de la torre, tenía los pisos de enormes baldosones de granito, techos altos y en el estaba la monumental escalera de madera que llevaba a las habitaciones. En el segundo piso estaban las habitaciones con sus pisos de madera, sus altos techos y ventanas enormes, una en cada pared. En las noches cálidas dejabamos las ventanas abiertas. Yo había puesto mi cama justo enfrente de una ventana, desde ahí podía escuchar los sonidos de la noche, el viento en las ramas del pino que estaba frente a mi casa, los animales, todo bañado por la luz de la luna, era mágico.
En la parte trasera de la casa habia una hermosa galería desde donde se veía la laguna que estaba en el fondo del campo, con su molino. Al lado de la galería teniamos una quinta donde podías encontrar gran cantidad de verduras y especies aromáticas. Los zapallos, sandías y melones los cultivábamos en el campo.
Las gallinas andaban sueltas, criabamos cerdos, ovejas y la actividad principal era la lechería. Papá, mamá, mi hermana Susana, mi tío Oscar y mi primo Walter atendían el tambo.
A mi hermana menor, María, y a mí nos tocaba darle de comer a las gallinas, juntar los huevos, atender la quinta, juntar leña para la cocina, juntar las frutas maduras, ir a caballo a buscar las vacas, y cosas por el estilo.
No tuvimos energía eléctrica hasta casi los años 80, así sin tv, sin amigos del barrio para jugar y con todo ese paraíso a mi disposición pasé los años de mi infancia.
Ibamos a la escuela a caballo, quedaba a 6 kilómetros de mi casa. Era una escuela rural, asistíamos alrededor de 20 niños, yo era la única alumna de mi grado. Una maestra atendía de 1ro a 3ro y la otra de 4to a 7mo. Todos los otros tenían compañeros, pero yo no, así que la maestra me daba las consignas en un papel, nada de pizarrón, y cuando las terminaba me mandaba a la biblioteca o a ayudar con los más chiquitos.
Hubo un año en que el campo se llenó de insectos. Por las noches empecé a escuchar sonidos desconocidos, más bien parecía un chillido, no podía decifrar que era. Hasta que una noche un pequeño animalito volador entró por la ventana de nuestra habitación haciendo ese chillido que había escuchado, la habitación estaba alumbrada solo por la claridad de la luna, los gritos de mi hermana mayor no tienen nombre, la más chica como siempre, dormía y yo no podía entender por qué tanto alboroto. -Un murciélago!!, gritaba mi hermana. -Un qué? pregunté, en vano porque entre mis papás y mi hermana ya habían espantado al pobre animalito y todos a dormir que había que levantarse temprano. Así que me quedé con la incógnita del murciélago. Al otro día en la escuela después de mis tareas me puse a investigar que era un murciélago. De a poco me empezaron a facinar, desde que eran mamíferos que volaban, sucesores de los dragones según algunas creencias de Europa, hasta los encontré en las fábulas de Esopo.
Ni bien llegué a mi casa me puse a investigar dónde tenían su nido, estaba informada, sabía dónde buscar. Me llevó casi 5 días descubrir que un grupo de murciélagos había hecho nido en la galería.
Por las noches, esperaba a que todos se duerman y me asomaba por todas las ventanas tratando de ver a aquellos seres en acción. En mi cabeza hervían los relatos que había leído de esos animalitos, aunque parezca mentira Drácula no me daba miedo, generaba un montón de fantasías ya que era el príncipe de las tinieblas y los príncipes no eran malos, y asociaba tienieblas con noche, qué más romántico podía ser. Es más le puse ese nombre a mi gato. (pero sólo para asustar a mi hermana, ya que por las noches el gatito se venía a dormir a mi cama y yo decía: -Drácula salí, y mis hermanas gritaban -Papá, mamá, Paula se hace la tonta,  jejeje yo me regocijaba entre las sábanas).
Un día la maestra me dió una tarea:  leer Platero y yo y luego escribir una redacción que sea de mi relación con algún animal.
Tendrían que ver la cara de la señorita Nelly cuando le entregué: El príncipe murciélago y yo. Nunca fuí la preferida de la señorita, jajaj y eso que era la única, es que terminaba rápido la tarea y me iba a la biblioteca. Creo que me veía como bicho raro. Con esto cerraba su teoría: Paulita era un bicho raro.
Mi narración contaba la historia de una familia real que un mago había convertido en dragones para quedarse con su castillo, como la comida les era escasa y los de su pueblo los querían cazar pidieron a otro mago que los ayudara. El segundo mago les respondió que no los podría volver humanos pero que sí los haría más chiquitos y que se alimenten de noche, así no correrían peligro con la gente del pueblo. El tiempo pasó y un día un aldeano los vió, como andaban de noche se empezó a decir un montón de cosas de ellos, todas tenebrosas. Otra vez querían cazarlos. La familia no tuvo otra opción que abandonar el pueblo. Así siguiendo a los insectos llegaron a la galería de mi casa. El príncipe de noche me contaba las historias de los lugares que habían visitado y yo le contaba lo que había visto durante el día.
Esa era mi redacción.
Los insectos se fueron y con ellos los murciélagos, pero en mí quedó el interés por esos seres de la noche. Los murciélagos habitan en todos los continentes, su imagen esta presente en escudos y sobre ellos se ha escrito mucho. En otros post compartiré algunas historias de mi Príncipe Murciélago.

12 noviembre 2009

Así soy yo...



Ante todo quiero agradecer a IRLANDA por tan hermosa distinción, sé muy bien que partió desde su corazón. Es un premio a la calidad y excelencia de contenidos (uff, me queda demasiado grande).

Este premio tiene consignas:
1- Que todo el que lo reciba directamente o por medio de otro premiado debe realizar un enlace a este blog: aqui el autor del premio coloca su dirección
2- Debe premiar a 5 Blogs que conserven las caracteríaticas de excelencia en sus contenidos y notificar a sus elegidos con un comentario
3- Colocar visiblemente o en su vitrina virtual el premio

Todavía dormida y con mi mate en la mano, lo primero que pasó es que uno de los siete pecados capitales se apropió de mí, la SOBERBIA (en latín, superbia, considerado el original y más serio de los pecados capitales, y de hecho, es también la principal fuente de la que derivan los otros. Es identificado como un deseo por ser más importante o atractivo que los demás. Fuente: Wikipedia). No cabía en el pijama, ya no por Hipopotamo, sino por lo agrandada. Fué ahi cuando detras de esa fresa, cuál manzana de Eva a Adán, se asomaban las consignas. Que yo sepa un premio se dá por haber cumplido un objetivo, no por cumplir objetivos póstumos al premio (dejemos de lado a nuestro querido OBAMA), y el que lo otorga lo hace con la intención de reconocer a otro, no de darse a ´´conocer´´, yo soy muy calentona y me mandé para la página del autor del premio, parece un señor muy premiado, y en realidad su blog no está mal. Pensé en escribirle algo, pero después me dí cuenta que estaba ´´meando fuera del tarro´´. Me enyoguisé diría mi querido Capusoto y muy despacito le dí un sorbito a mi mate calentito en esta mañana a -1 grados (es grado o grados?), -ehhh, amiga baje un cambio, me dije. 
Tal vez la intención del autor está lejos de hacer una promoción de su blog, e Irlanda se lo merece porque es un blog que leo asiduamente y me gusta mucho, por eso sé que puedo decir que vino de MUY BUENA LECHE. Un gran amigo, muy sabio, me dijo días antes de morir, trata de que tus pertenencias materiales te entren en una media, lo importante llevalo puesto. Y yo llevo puestas mis convicciones.
Dar este premio a otros blogs sería hacer algo que no estoy convencida, NO WAY.
Sé que lo correcto hubiese sido agradecerlo y  no hacer más bardo de todo esto. Pero no puedo, -A veces tenés que aprender a callarte la boca, me dijo un profesor porque le cuestione un comentario que hizo acerca de lo positivo de El proceso de restructuración nacional de Videla. Es algo que no pude aprender, no lo hice cuando tenía 13 años menos ahora que tengo 40.

En cuarto año de la secundaria hice un trabajo sobre Borges, lo elegí porque lo odiaba, sisisi me molestaba, lo veía como un oligarca. En el transcurso de mi investigación aprendí mucho de él, recuerdo una entrevista que le hicieron donde le preguntaron si le molestaban las críticas que decían que el escribía para un sector de la sociedad, que mucha gente no entendía cuando en sus prólogos escribía en inglés. El respondió, -No me molestan, porque yo escribo lo que me gusta, por el placer de escribir, al que no le guste que no lo lea. Y sí, me enamoré de ese viejo oligarca, de sus tardes con su amigo Bioy Casares y de Victoria Ocampo.
Por eso leo los blogs que me gustan, enlazo a la gente que quiero leer y si no me leen, bueno será porque no les interesa!
Estas palabras se las dedico a mi querida princesa Leia, a la hermosa hada Xiana, a quien me deslumbra Joseba, a la Luna que me alumbra, a Mercedes quien me mima, a esta traviesa Ardilla, a mi querida Acacia, a el Loco Lindo de El 22, a este simpático Australiano,  a un poeta maravilloso Salvador, a mi querida Lucrecia Paris y a la entrañable y luchadora inigualable Ivy




Irlanda realmente estoy agradecida con tu consideración y me encanta que me hayas incluído en este premio, pero Nobleza Obliga, no podía quedarme callada. Por favor no lo tomes a mal, lejos de mi intención está ofenderte a vos o a quien te entregó el premio, esta es mi opinión. 







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